Patrik Svensson and the big connection to the sea

Patrik Svensson y la gran conexión con el mar

Hojeas un libro y ¡zas!, una conexión. Algo despierta en tu interior; tus aguas se agitan, se transforman. Una fuerza más allá de ti, o quizás tu propia fuerza inconsciente, se enciende con una intensidad brutal y mágica. Ese anhelo, esa atracción fuerte e inexplicable... es mía. La misma que me arrastra, una y otra vez, hacia el mar. No importa dónde esté, siempre miro hacia el mar.
 
Me refiero a este texto:
 
Nunca he estado en alta mar; nunca he trabajado en un barco; nunca he vivido una tormenta feroz en medio del Atlántico; nunca he mirado al cielo buscando las estrellas para saber dónde estoy, ni he sentido la sensación de un abismo abriéndose bajo mis pies. Mi conocimiento del mar abierto y sus profundidades es más o menos el mismo que mi conocimiento del espacio exterior o la superficie de la Luna. Los concibo principalmente como productos de la imaginación.
 
Sin embargo, el mar siempre me ha seducido. He soñado con el mar, con lo que "borra todo rastro". Me han atraído los libros y las películas sobre él, sobre las criaturas que se esconden en él y las personas que han intentado domarlo. He rozado con los dedos el ancla descolorida que mi padre lleva tatuada en el brazo; él, que tampoco había estado nunca en alta mar, pero que, por alguna razón, llevaba el símbolo de un marinero en el antebrazo.
 
No es fácil explicar por qué, pero creo que es porque el mar representa tanto el origen como la continuidad; porque es misterioso y aparentemente infinito a la vista, pero al mismo tiempo, es algo que siempre está ahí, inmutable incluso en constante cambio. Es un lugar al que uno anhela escapar cuando la vida se vuelve tediosa y exigente. En cualquier caso, la atracción siempre ha estado ahí, como un anhelo ancestral, como el tatuaje heredado de un ancla bajo la piel.
 
Den lodande människan ​por Patrik Svensson

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